Las situaciones que implican un contacto directo pueden resultar problemáticas para quienes padecen hiperhidrosis. Un ejemplo de ello son los masajes. En ocasiones el miedo a sudar durante la sesión de masaje puede hacer que renunciemos a este tratamiento y sus múltiples beneficios, ya sea para mejorar problemas de espalda o simplemente para relajarnos. Todos nos merecemos disfrutar de un buen masaje, por eso hoy te dejamos una serie de consejos para que puedas relajarte y aprovechar esta experiencia a pesar del sudor.
Antes del masaje
Cuando vayas a pedir hora, asegúrate de hacer saber al salón de masajes que sufres de hiperhidrosis, junto con una breve explicación acerca del problema. No tengas miedo a pedir cualquier cosa que pueda hacerte sentir más cómodo: bajar la temperatura de la habitación donde recibes el masaje, no usar geles ni lociones “efecto calor”, disponer de un ventilador… Esto te permitirá despreocuparte cuando llegue el día. No tengas miedo a compartir esta información: los masajistas son profesionales de la salud y están acostumbrados a tratar a personas de todos los tipos, tamaños y niveles de humedad. Es posible que tu masajista no haya oído hablar de la hiperhidrosis, pero no debes preocuparte por ello: estás ayudando a dar a conocer un problema poco reconocido y haciendo un favor a otros en tu misma situación.
El día anterior, puedes aplicar antitranspirante en las zonas problemáticas como refuerzo a tu tratamiento habitual.
Durante el masaje
Si acudes a un salón de masajes por primera vez, es posible que te hagan rellenar un formulario con información sobre tu salud. Si sufres de hiperhidrosis palmar, es importante que estés preparado para esta situación y tengas a mano toallitas o pañuelos para poder absorber el sudor sin estropear el papel.
Cuando nos enfrentamos a una situación por primera vez, nuestro cuerpo suele activarse desencadenando el mecanismo de lucha o huida, que hace que se acelere el ritmo cardiaco y que la sudoración se incremente. No es posible prevenir esta reacción, pero sí podemos controlarla a través de técnicas de respiración y procurando centrarnos en pensamientos positivos: lo mejor es ponernos cómodos en la camilla, respirar hondo y centrarnos en las sensaciones placenteras que estamos experimentando.
Después del masaje
En las 48 horas siguientes a un masaje, es necesario ser especialmente cuidadosos con la hidratación para asegurarnos de expulsar todas las toxinas que han sido liberadas durante la sesión.
Si estamos muy estresados o tendemos a sufrir contracturas musculares, es normal sufrir una leve molestia en las zonas trabajadas durante las 24 horas siguientes a la sesión.
¿Te gusta recibir masajes? ¿En qué otras circunstancias del día a día la sudoración puede convertirse en un obstáculo?
Fuente: My life as a puddle




