En una sociedad como la de hoy, donde las circunstancias personales de cada individuo y las que se desprenden de las relaciones laborales y familiares no favorecen en absoluto un equilibrio emocional, el estrés puede campar a sus anchas: ansiedad, insomnio, exceso de sudoración, tensión, cuadros depresivos… Todo se confabula para que la mente y el cuerpo sientan que no pueden más.
Practicar una sencilla actividad como el yoga o el pilates, que puedan ayudarnos a reequilibrar esa relación entre el cuerpo y la mente y nos enseñe a liberar tensiones, se convierte en un fantástico aliado para mantener alejadas todas esas molestias que podrían desembocar en preocupaciones más serias.





